Clásicamente se ha considerado que el colesterol elevado y las lipoproteínas LDL eran responsables de la dislipemia aterogénica y los mejores marcadores bioquímicos para valorar el RCV.
Actualmente se ha demostrado que son la deficiencia de lipoproteínas HDL y la acumulación de T mejores sensores de riesgo para detectar precozmente ECV, por lo que T elevados, que se asocian a niveles de HDL-C disminuido y a la presencia de coelsterol unido a partículas pequeñas y densas de LDL (LDL4-C o sdLDL-C), debe ser la triada aterogénica diagnóstica, superando a los marcadores clásicos. Así, los cocientes C/HDL-C y TG/HDL-C se consideran marcadores mucho más adecuados de RCV que el LDL-C de forma aislada entre otras razones porque el LDL-C suele calcularse en el laboratorio de manera empírica (ecuación de Froedewald) y las técnicas que lo calculan mediante análisis real en plasma tienen asociada una supravaloración del 10% sobre el verdadero valor.
Por estas razones, valorar el RCV mediante las calculadoras que circulan por internet basadas sólo en valores de lípidos y presión arterial como únicos factores clave, concretamente en C total y LDL-C con el cálculo del riesgo a 10 años, está superado actualmente por nuevos índices de estimación y otras pruebas de laboratorio del estado lipídico.
Resultados de estudios clínicos
propios

Resúmenes cortos
Sobrevaloración del RCV imputable al LDL-C, a través del índice LDL-C/HDL-C, respecto al RCV del índice entre sus apolipoproteínas mayoritarias ApoB/ApoA1
Reina, JM
Importancia de la valoración de esteatosis hepática no alcohólica mediante el Índice Graso Hepático, o FLI (“Fatty liver index”), en relación con la insulino-resistencia estimada por los índices Triglicéridos y Glucosa (Ind T-G) y RI-HOMA
Reina, JM.
Modelos de riesgo
Estimación del riesgo de dislipemia mediante el Índice T/HDL-C >3,0 en pacientes asintomáticos de diabetes tipo 2 con un modelo de regresión logística de 4 factores de riesgo cardiovascular
Reina, JM. NOVEDAD

